Tanto en Navidad como en fin de año, por motivo de las fiestas que reúnen a la familia, las personas se exceden en el consumo de alimentos. No obstante, deben tener en cuenta la cantidad y variedad de comida que ingieren para evitar problemas estomacales.

El reflujo y la acidez son el resultado de consumir bebidas gaseosas y grasas, así lo indica la nutricionista guayaquileña Sandra Lozada, quien aconseja tomar una taza de té de manzanilla caliente para aliviar la llenura y caminar por quince minutos para ayudar a bajar la comida.

Las combinaciones de alimentos, incluso el orden en que los ingerimos, repercuten en la digestión y provoca, en ocasiones, estreñimiento, asegura la nutricionista Íngrid Izurieta. Ella recomienda el consumo de productos con probióticos como el yogur deslactosado y tres litros, como mínimo, de agua “al ambiente” al día siguiente de ingerir grasas.

“El agua ayuda a reanimar el proceso digestivo y a hidratar el cuerpo. Es bueno reemplazar el agua por los jugos para evitar la llenura”, indica Izurieta.

El doctor Carlos Ledesma, presidente de la Sociedad Interamericana de Gastroenterología, indica que el consumo del yogur es una forma de evitar un problema digestivo, mas no un alivio si el malestar está presente en el organismo.

“Si se tiene dolor por el exceso de comida, el probiótico no va a hacer que desaparezca. Más bien se debe consumir Digesta, ranitidina y otros medicamentos contra la flatulencia que disuelvan los ácidos gástricos”, explica Ledesma.

El gastroenterólogo agrega que si una persona tiene más de una cena, debe controlar el consumo de harinas y grasas. “En la noche se debe evitar comer grasa y bebidas gaseosas y combinarlas con el chocolate caliente. Si se va a tomar alcohol, no mezclarlo con jugos”.

Ruth Apolinario, doctora en medicina general, recomienda beber una copa de vino tinto. Indica que este mejora la digestión y ayuda al paladar a distinguir los sabores. “Si una persona ya se siente llena, no debe abusar de medicamentos (…). El té negro y de orégano también resultan útiles”, manifiesta la galena.

Respecto de los niños, Apolinario sugiere no privarlos de la cena, pero recomienda darles cantidades pequeñas de pavo o pollo. Además dice que hay que “evitar que coman cosas que produzcan gases como el frijol o los colorantes”.

La doctora comenta también que las personas tienen “la tradición de reciclar el calentado del pavo”, que es otro factor perjudicial para el estómago. Explica que es mejor “no comer alimentos guardados”, puesto que estos intoxican el hígado.

Fuente: eluniverso.com