El error de no haber considerado al mesenterio como órgano data de 1885, cuando el  cirujano británico Frederick Treves aseveró que este existía de forma esporádica en franjas inconexas y dispersas entre los intestinos y, por ello, no podía ser clasificado como  órgano. Desde entonces la medicina no lo estudió como tal al no verlo como   una estructura simple, continua y única.

Sin el mesenterio, ubicado en la pared abdominal posterior, los intestinos quedarían esparcidos. Sin él no podríamos vivir, indicó  el investigador irlandés J. Calvin Coffey, de la Universidad de Limerick, quien dirigió el estudio de seis años publicado en The Lancet de Gastroenterología y Hepatología.

Se conoce que el mesenterio tiene una alta concentración de ganglios linfáticos, los que regulan la migración de células inflamatorias o cancerosas, refiere el gastroenterólogo Arturo Carranza.

Investigaciones recientes señalan que en el mesenterio se origina una  alta producción de proteína C reactiva, molécula que regula el metabolismo de las grasas y el azúcar, añade. También controla algunos procesos de la coagulación.

Enfermedades  comunes

El gastroenterólogo Pedro Vinicio Méndez, expresidente de la Asociación Guatemalteca de Gastroenterología, explica que entre las afecciones más frecuentes del mesenterio está la adenitis mesentérica, una infección-inflamación de los ganglios linfáticos de este órgano y que suele confundirse con apendicitis aguda, la cual afecta, principalmente, a niños y jóvenes.

También está la trombosis mesentérica, que es una necrosis de una parte de este órgano  que se desencadena por falta de irrigación sanguínea. Los más afectados son pacientes con enfermedades crónicas como  insuficiencia cardiaca y diabetes, así como algunos tipos de cáncer. “Esta es una condición, grave, mortal”, asevera Méndez. Entre los síntomas está dolor abdominal, diarrea, vómitos, fiebre y sangrado gastrointestinal.

Carranza agrega que también está vólvulus o torsión intestinal, que puede desarrollarse en cualquier etapa de la vida; no rotación intestinal, que se presenta como cuadro clínico catastrófico en el primer año de vida; formación de quistes; cáncer de origen mesentérico, y algunos procesos inflamatorios raros como la lipodistrofia mesentérica y paniculitis.

“Una afección secundaria es la enfermedad de Crohn, poco frecuente en nuestra población y que algunos creen que es más de origen mesentérico que intestinal”, señala Carranza. La obesidad, diabetes y aterosclerosis pueden estar relacionadas con disfunción del mesenterio.

Fuente: prensalibre.com