La artroscopia de rodilla es un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo que consiste en hacer dos pequeñas incisiones, una a cada lado de la rodilla. En una de ellas se introduce una mini cámara que posteriormente conectaremos a un monitor a través del cual identificaremos las estructuras internas de la rodilla e identificaremos sus posibles lesiones. Por la otra se introducen el instrumental quirúrgico que necesitemos para realizar la cirugía.
 

¿Cuánto dura una artroscopia de rodilla?

La duración es variable, dependerá de la complejidad de las lesiones que encontremos y de la técnica que utilicemos para repararlas. La cirugía artroscópica de una lesión simple de menisco el tiempo suele ser entre 20 y 40 minutos. Si la lesión es más compleja puede ser de unos 50 a unos 120 minutos en los casos de ligamentoplastias de cruzado anterior.

¿Cuánto tiempo requiere de recuperación postcirugía?

Dependerá del paciente y de la gravedad de las lesiones que hayamos encontrado y tratado quirúrgicamente. Para una menisectomía sencilla el tiempo de recuperación viene a ser entre 2-4 semanas.

Si existen lesiones condrales, dependerá de la gravedad de la lesión, la zona donde se encuentre (zona de carga) y de la técnica quirúrgica empleada. Se estima entre unas 6-8 semanas.

En las ligamentoplastias de cruzado anterior el tiempo de recuperación es muy variable y suele durar varios meses, dependiendo también de la actividad deportiva o no del paciente. La media es de unos 5 meses.

¿Cuánto tiempo hay de hospitalización y de baja laboral?

Como siempre dependerá del tipo de lesión a tratar. Como regla general, el tiempo de hospitalización para una menisectomia sencilla varía entre 12 y 24 horas y para ligamentoplastia del cruzado unas 72 horas.

El tiempo de baja laboral coincide con el tiempo de recuperación que, a su vez, dependerá de la actividad profesional del paciente, la actividad deportiva (profesional o no) y de la actitud y actividad personal del paciente.

Consejos después de una artroscopia

La recuperación de la cirugía artroscópica es mucho más rápida que la cirugía a cielo abierto, acortándose el periodo postquirúrgico y disminuyendo la agresividad quirúrgica. Depende siempre de la patología encontrada y de la inflamación provocada por el acto quirúrgico.

A los pacientes se le aconseja las siguientes indicaciones:

  1. Uso de muletas (bastones de apoyo cubital): el tiempo, la carga del peso corporal sobre la extremidad afecta, la descarga de la misma siempre son a criterio médico. El paciente seguirá las indicaciones dadas por su traumatólogo.
  2. Elevar el miembro inferior intervenido: cuando permanezca sentado apoye la pierna sobre otra silla con uno o varios almohadones. En la cama, coloque una pequeña almohada debajo del colchón a la altura de los pies. Puede hacer movimientos circulares del tobillo y de flexo extensión. Con todo ello se pretende favorecer la circulación de retorno y evitar por tanto el “hinchazón” (edema) de la pierna intervenida.
  3. Hacer los ejercicios recomendados por su traumatólogo.
  4. Tomar la medicación pautada por su médico.
  5. No olvidarse de poner la heparina (la inyección del abdomen) cada día durante un periodo mínimo de 2 semanas, con el fin de evitar las trombosis venosas.
  6. Frío local intermitente (bolsas con hielo, gel de farmacia, bolsa de guisantes congelados) durante las 24- 48 horas. Una pauta sería frío durante 4 minutos, descansar 2 minutos y repetir ciclo 5 veces y esto hacerlo 2 o 3 veces al día.
  7. Iniciar la rehabilitación cuando el traumatólogo le indique.

Ejercicios de rehabilitación en los días siguientes a la cirugía

Dependerá de la cirugía realizada y de la lesión tratada.

  1. Contracciones del cuádriceps (es el músculo de la cara anterior del muslo): nos colocamos tumbados en la cama o en una colchoneta en el suelo con la pierna intervenida “estirada” con un pequeño almohadón debajo de la rodilla y la pierna no operada en flexión. Consiste en contraer el muslo (ponerlo duro) de la pierna operada; para ello presionamos la rodilla de manera mantenida hacia el suelo durante unos 5-8 segundos, relajamos y después repetimos.
  2. Otro ejercicio de potenciación del cuádriceps sería estando tumbado elevar la pierna intervenida con un ángulo de unos 45 grados y hacer círculos en sentido horario antihorario durante unos 10 segundos, relajar y repetir.
  3. Sentado en la cama o en una mesa con el pie colgando hacer ejercicios de flexión (doblar) y extensión (estirar) de la rodilla de manera repetitiva. Evitarlos cuando la rodilla duela por lo que la duración de los mismos vendrá limitada si hay o no dolor; en cuyo caso consultar con su traumatólogo. Este ejercicio en ciertas patologías puede estar contraindicado. En caso de duda, siempre consulte con su médico.
  4. Cuando su médico se lo indique cargar el peso de manera gradual y progresiva sobre la rodilla afecta. Siga las instrucciones que le indique. Una manera “casera” de saber cuanto puede cargar sería ponerse de pie (solo con la extremidad operada) sobre una báscula de baño y dejar caer el peso sobre la misma hasta que esta marque el 25%, 50%…, de su peso corporal. Siempre según las indicaciones de su médico.


Todos estos ejercicios requieren de unas 10-15 repeticiones. Inicialmente solo por las mañanas y transcurridos unos días se realizarán en turnos de mañana y tarde y las repeticiones se podrán aumentar en número.

Fuente

topdoctors.es