Muchos se asustan por los ruidos que hacen sus rodillas, hombros o columna, pero la buena noticia es que estos ruidos son perfectamente normales. De hecho el 99% de todas las rodillas hacen ruidos en menor o mayor medida según el estudio de McCoy (1987).

Las causas de estos ruidos no siempre son claras o fáciles de decir, pero podrían ser estructuras en las articulaciones o los tejidos blandos que se rozan y deslizan entre ellos. Lo principal es que existe una asociación muy pobre con ruidos y patología en diferentes áreas de nuestro cuerpo.

los ruidos sin ningún otro síntoma son perfectamente normales y no tenemos evidencia que prediga problemas o patologías en el futuro. Del mismo modo por el que no te asustas cuando tu estómago gorgotea tampoco debes hacerlo cuando una articulación estalla o crepita.

El crujido de las rodillas por ejemplo, puede inducir a creencias negativas, generar preocupación y eventualmente comportamientos de evitación y miedo. Algunos profesionales de la salud no suelen darle la importancia necesaria, dejando de evaluar y manejar las creencias equivocadas y negativas. Dada la alta prevalencia de síntomas descritos, como por ejemplo el ruido, es importante explicárselo y tranquilizar al paciente y hacerle entender que el ruido es completamente normal si no hay síntomas asociados.

Los ruidos sin ningún otro síntoma son perfectamente normales.

Por otro lado, ninguna investigación a día de hoy ha probado que la crepitación esté asociada a alguna patología activa, y su significado para los pacientes sigue en investigación – 99% de los individuos estudiados tenían crepitación pero no presentaban dolor – el mecanismo extra articular suele ser explicado por el roce de estructuras como el tendón y el hueso – el intra articular se explica por la formación de vacuo generado por el movimiento de los huesos, lo que colapsa en gas, pequeñas cantidades de líquido sinovial, caracterizado por el crujido que se escucha. El clásico «click» de los ajustes articulares, que popularmente se relacionan con un hueso que estaba fuera de lugar, es apenas líquido que se transforma en gas. ¿Interesante, no?

Crujir los dedos de manera habitual durante los años tampoco demostró que los pacientes desarrollaran osteoartritis. Durante las pruebas de artrografía vibratoria se percibe una disminución de los ruidos relacionados con el movimiento de rodillas con osteoartritis y en el estadio avanzado de alteración patelofemoral, probablemente asociados con la hipomovilidad y menor lubricación – los «Elans», un tipo de antílope africano, usa el crujido como manera de mostrar superioridad – quizás deberíamos dejar de pensar que la crepitación está asociada a la degeneración o patología, pero sí como señal de que tenemos articulaciones móviles y bien lubricadas.

Fuente

Crepitación de las articulaciones, ¿debo preocuparme? (topdoctors.es)