Se trata de un desequilibrio entre la producción de líquido en los tejidos blandos y su transporte por el organismo, lo que lleva a una acumulación de líquido en estas zonas que produce afectación en los canales linfáticos.

Hoy se celebra el Día Mundial del Linfedema, una afección inflamatoria que obstruye los canales linfáticos y que es altamente incapacitante. La Organización Mundial de la Salud calcula que más de 15 millones de personas en todo el mundo pueden padecer linfedema secundario, sobre todo tras una intervención de cáncer de mama.

En España, se estima que casi 900.000 de pacientes pueden sufrir esta enfermedad crónica. Y entre ellos, la Asociación Española contra el Cáncer de Mama afirma que estos pacientes tienen un 10 % de desarrollar la enfermedad.

Cómo afecta el linfedema

El linfedema es un desequilibrio entre la producción de líquido en los tejidos blandos y su transporte por el organismo, lo que lleva a una acumulación de líquido en estas zonas que produce afectación en los canales linfáticos.

La acumulación de líquidos en los canales linfáticos es causado por un daño o bloqueo del sistema que principalmente afecta a la zona de las extremidades, aunque también puede aparecer en otras partes del cuerpo como la cara o el cuello.

Hablamos de una enfermedad crónica, que no tiene cura, puede llegar a ser grave, puede producir fuertes dolores, infecciones e incluso problemas para poder moverse. Para controlar precisamente el dolor lo que hay que hacer es tratamiento preventivo.

En muchas ocasiones, drenaje linfático manual, terapia de compresión, ejercicio terapéutico y un cuidado extremo de la piel. Y en ello trabaja Essity, empresa que forma a los profesionales sanitarios tanto en innovación de tratamientos como en el trato al paciente y en cómo abordar esta enfermedad dolorosa.

Fuente: as.com/deporteyvida