¿Daña el estrés el aparato digestivo?

El estrés no llega a dañar como tal el aparato digestivo, aunque lo que sí puede hacer es hacer que este funcione mal, generando una serie de signos y síntomas.

En cuanto a su tipología, debe mencionarse que son síntomas similares a los de cualquier órgano del cuerpo humano. Si, por ejemplo, el corazón se acelera con el estrés, en el caso del aparato digestivo este puede sufrir la misma velocidad. Además, el estrés actúa de distinta forma en función de cada persona, pudiendo favorecer en algún caso un tránsito acelerado o unas digestiones más pesadas y lentas. Lo cierto es que, el estrés puede causar alteraciones en los ritmos habituales.

¿Puede favorecer el estrés que una persona adelgace o engorde?

En un principio, no. De hecho, cuando una persona pierde peso o tiene otros síntomas de alarma, como por ejemplo la pérdida de peso, anemia o vómitos, al paciente se le presta otro tipo de atención con el objetivo de descartar que la causante sea otra enfermedad más importante que el estrés, como tal.

Las personas estresadas, ¿comen más rápido, comen peor y mastican menos?

Sí, es algo muy habitual. De hecho, esto es lo que puede llevar a que la motilidad del aparato digestivo, es decir, el aparato digestivo a su ritmo habitual, funcione peor.

¿Cómo se puede controlar el estrés?

En un primer momento, deben recomendarse algunas medidas dietéticas, que en mucha gente es suficiente para educar al aparato digestivo. Gracias a esto, se puede educar al aparato digestivo para que siempre haga sus funciones a horas similares.

A su vez, existen unos fármacos que pueden ayudar a que el aparato digestivo, especialmente en la zona del tracto digestivo superior, que es donde se recibe la comida, se tritura y se pasa.

En casos extremos, se pueden utilizar los ansiolíticos para controlar el estrés.

Fuente

topdoctors.es