El hombro doloroso o dolor persistente de hombro es una patología que puede ser invalidante y su origen es multifactorial. Es una afectación muy frecuente pues uno de cada cuatro personas a lo largo de su vida va a sufrirlo siendo más frecuente en personas de edad avanzada y trabajadores de carga.

La gran movilidad de hombro y su uso continuado hace que sea una articulación con propensión a presentar problemas. Su afección puede venir causada por una lesión osteoarticular o músculo-tendinosa del propio hombro o irradiado por una enfermedad cervical, en todo caso cuando aparece puede ser de gran intensidad.

¿Qué síntomas presenta?

Suele aparecer dolor en cara superior y externa del hombro que normalmente se acentúa con el movimiento sobre todo al realizar esfuerzos y coger peso, a veces el dolor se puede extender hasta el codo provocando una perdida subjetiva de fuerza.

En ocasiones se presenta como un dolor moderado que se acentúa por las noches impidiendo mantener ciertas posturas en la cama incluso despertando, en otras ocasiones aparece de forma súbita e intensa impidiendo la movilización del hombro.

Inicialmente una correcta anamnesis y exploración física por un especialista es suficiente para orientar el juicio clínico de esta lesión aunque solemos necesitar pruebas diagnósticas de imagen para poder definirla con propiedad.

El dolor de hombro puede ser causa de una lesión osteoarticular o músculo-tendinosa.

¿Cuál es su tratamiento?

En un primer momento, si el dolor es muy intenso y no permite la movilización activa es conveniente el reposo relativo (incluso la inmovilización del brazo afecto en cabestrillo) combinado con tratamiento con analgésicos y/o antiinflamatorios. Este tratamiento puede ser necesario durante incluso una semana, la persistencia de estos síntomas por más de una semana requiere la valoración por parte de un especialista.

En casos de dolor de hombro persistente que sea muy invalidante y prolongado en el tiempo se puede realizar una infiltración con anestésico local y/o antiinflamatorio aunque aconsejamos que esta sea realizada por personal especializado.

Cuando cesa la fase aguda o en caso de dolores de hombro no limitantes aunque persistentes, la base del tratamiento deben ser ejercicios para aumentar la flexibilidad del hombro y el fortalecimiento muscular del mismo. Estos ejercicios pueden ser realizados de forma domiciliaria o dirigidos por fisioterapeutas.

Cuando estos tratamientos fracasan debemos acudir al especialista en Cirugía Ortopédica para un correcto diagnóstico y ante la posibilidad de un tratamiento quirúrgico.

¿Qué lesiones pueden provocar un hombro doloroso?

  • Tendinitis del manguito rotador: Es una reacción inflamatoria en los tendones que componen dicho manguito (supraespinoso, infraespinoso, subescapular y redondo menor). En ocasiones se puede apreciar acúmulos de calcio en dichos tendones establecimiento lo que se conoce como tendinitis cálcica. El síntoma principal en esta lesión es el dolor constante en cara superoexterna del hombro.
  • Rotura del manguito rotador: La rotura de los tendones del manguito rotador es una lesión que puede suponer una gran incapacidad para la movilidad en el hombro cuando es completa. Las roturas parciales suelen acompañarse con un componente doloroso predominante. En pacientes jóvenes y en roturas completas el abordaje debe ser quirúrgico.
  • Tendinitis bicipital: El músculo del bíceps braquial tiene una inserción en la cara anterior del hombro que se puede inflamar provocando un dolor selectivo en la cara anterior del hombro.
  • Capsulitis adhesiva: Es un proceso inflamatorio que provoca una retracción articular dando lugar a una gran rigidez de hombro junto con un dolor mecánico de hombro. El tratamiento se centra en la movilización dirigida del hombro y debe ser dirigida por personal especializado.
  • Síndrome Subacromial: Cuando existe una disminución del espacio entre la cabeza humeral y el acromion se provoca un compromiso de espacio atrapando a los tendones del manguito rotador en su movimiento lo que puede causar una bursitis e incluso una lesión tendinosa mayor.

¿Y cuándo pensaremos en intervención quirúrgica?

En casos en los que el dolor no mejora tras tratamiento con fisioterapia, en dolores persistentes tras 6 meses o en casos de roturas completas del manguito rotador nos debemos de poner en manos de especialistas en cirugía ortopédica y traumatología.

El tratamiento quirúrgico se realiza con técnica mínimamente invasiva por medio de artroscopia con incisiones de pequeño tamaño (menores de un centímetro) a través de las cuales se introduce una cámara de visión y material específico para conseguir reparar la lesión.

Estas técnicas son exigentes y deben de ser realizadas por especialistas instruidos en este tipo de cirugías.

Fuente

topdoctors.es