La palabra endoscopia procede del griego, cuyos componentes léxicos serían el prefijo «endo»(dentro) derivado del adverbio ἔνδον (dentro, interior) y «skopein» (mirar, observar, por tanto «mirar dentro»). La endoscopia se realiza por los orificios naturales del cuerpo y, en el caso de la digestiva puede ser alta, por la boca, o baja, por el ano, explorando ambos territorios desde el interior de los mismos. Sirve para diagnosticar y caracterizar las lesiones en estas zonas, así como para realizar diferentes procedimientos encaminados a corregir determinados problemas, tales como sangrados, estrechamientos, perforaciones, etc., o curar patologías.

Estos procedimientos son necesarios cuando concurren síntomas o signos digestivos que van desde las náuseas, los ardores o el dolor abdominal, hasta los sangrados altos (por la boca) o bajos (por el ano), además de cuando se trata de identificar lesiones que no dan sintomatología franca. También pueden tener indicación en pacientes completamente asintomáticos como ocurre en los programas de cribado de cáncer colorrectal.

¿En qué consiste la técnica? ¿Qué se puede detectar mediante la endoscopia digestiva?

La técnica consiste en la introducción de un tubo flexible, con luz fría en su interior y cámara en el extremo, por los orificios naturales. En la digestiva alta se evalúan desde la garganta hasta el inicio del intestino delgado, y la baja desde el ano hasta el final del intestino delgado. Existen endoscopios que permiten valorar el territorio entre ambas exploraciones, mediante el empleo de enteroscopios con los denominados endoscopios de doble balón.

Mediante la endoscopia digestiva se pueden diagnosticar desde lesiones de escasa relevancia clínica como la gastritis, la enfermedad diverticular, las lesiones vasculares o las hemorroides, así como algunos problemas de mayor relevancia como las lesiones neoplásicas (cáncer) con riesgo de sobrevida del paciente.

Mediante la endoscopia digestiva se pueden diagnosticar varias lesiones.

¿Qué dos tipos de endoscopia hay? ¿En qué se diferencia cada uno de ellos?

Las endoscopias pueden ser diagnósticas o terapéuticas. En las diagnósticas, el fin es la investigación o diagnóstico de los problemas digestivos desde la boca hasta el recto.

En las endoscopias terapéuticas, se pueden resolver mediante determinadas técnicas algunos problemas de la patología digestiva, empleando diferentes procedimientos, como la polipectomía, la dilatación de estenosis, los tratamientos de sangrados, el cierre de perforaciones, las terapias con láser argón…

Desde un punto de vista terapéutico, ¿cuál es el papel de la endoscopia?

Son numerosos los procedimientos de endoscopia que sirven para resolver determinadas patologías digestivas. Entre ellos:

  • Ante el sangrado de lesiones se emplea la esclerosis o la inyección de sustancias esclerosante o la colocación de dispositivos de cierre o suturas.
  • Ante una estenosis o un estrechamiento, se dilata mediante el inflado de balones que abran el trayecto.
  • Ante la existencia de pólipos, tumoraciones en el interior del tubo digestivo con capacidad de malignizar se puede resecar y recuperar para estudiar su histología.
  • Ante la existencia de piedras dentro de la vía biliar pueden ser extraídas mediante procedimientos endoscópicos varios.
  • La endoscopia bariátrica (para el tratamiento de la obesidad) es útil para lograr el adelgazamiento de los pacientes mediante la colocación de dispositivos o la creación de suturas que disminuyen la capacidad de la cavidad gástrica.

Fuente

El papel de la endoscopia digestiva | Top Doctors