¿Qué cuidados hay que tras la cirugía de la hernia discal y cuanto dura la recuperación?

Son diferentes en función de la zona intervenida y la técnica utilizada. En general los cuidados son mínimos en las técnicas percutáneas. En la zona cervical en el posoperatorio inmediato hay que vigilar si la deglución es correcta para evitar reflujos a la vía aérea y si el habla es correcta y no ha habido lesión del nervio recurrente con parálisis o paresia de las cuerdas vocales.

El uso de un collarín ayuda a mitigar el dolor y protege de movimientos inesperados (estornudo, colisión de tráfico). El tiempo de uso está en función de si se ha intervenido uno o más discos. Deben evitarse las actividades con los brazos separados, máxime manejando pesos. Los brazos con los hombros son una percha que se cuelga de la columna cervical. La inmovilización con collarín será más estricta si se han colocado cajas intersomáticas con placas atornilladas para su protección.

Suele prescribirse medicación antiinflamatoria y analgésica, incluso corticoidea si hay irritación al deglutir o hablar.

La estabilidad inherente a los discos torácicos por su relación con la caja costal hace innecesario habitualmente el uso de ortesis inmovilizadoras. La cirugía abierta por toracotomía es dolorosa en el postoperatorio y precisa medicación analgésica importante. La toracotomía videoasistida es tolerable en cuanto al dolor al igual que las técnicas percutáneas.

En el caso de la zona lumbar es preciso considerar la importante labor de este segmento desde el punto de vista funcional por su movilidad, estabilización de la marcha y la carga que debe soportar.

La utilización de un corsé elástico las dos o tres primeras semanas ayuda a la función muscular y mejora el dolor a la marcha. Cuando se ha realizado una fijación vertebral se precisará llevar un corsé rígido por un tiempo. La medicación analgésica-antiinflamatoria y en ocasiones los relajantes musculares ayudan. No suelen precisarse más allá de la segunda o tercera semana.

Habitualmente el paciente puede caminar desde el día siguiente recibiendo instrucciones para levantarse de la cama o acostarse sin torsiones (movimiento de “campana” equilibrando la bajada o subida de las piernas de la cama con el tronco). La interposición de una almohada o cojín bajo las rodillas alivia la tensión lumbar y en decúbito lateral colocados entre las rodillas evita la torsión pélvica y, por tanto, lumbar. Muy recomendable para las tres primeras semanas.

Debe evitarse la posición en sedentación la primera semana ya que aumenta la presión en el disco y puede provocar salida de restos discales. Se recomienda el uso de sillas altas o taburetes, sentarse en momentos puntuales con la silla en reverso apoyando los brazos en el respaldo. El sofá en posición sentada debe evitarse ya que causa borramiento de la lordosis lumbar. Los laxantes pueden ser necesarios en casos de estreñimiento.

Los paseos cortos son aconsejables a lo largo del día, evitando la bipedestación prolongada. La presión lumbar se alivia apoyando la espalda en la pared con piernas abiertas y separadas ligeramente de la pared o apoyándose en una mesa o barandilla. Esta posición puede ser útil para comer colocando una bandeja delante evitando la posición sentada. No deben manejarse pesos, especialmente con los brazos separados del eje del cuerpo (por ej. tender una sábana mojada).


A partir de la cura de la herida los ejercicios suaves en piscina son aconsejables para ir pasando paulatinamente a la natación, inicialmente a braza cuchillo (braza lateral). Existen ejercicios de gimnasia básicos que se van introduciendo paulatinamente, hacia la sexta semana como en decúbito supino atraerse las rodillas hacia los hombros traccionando con las manos y abrazarlas por unos instantes en esa posición.

Otro ejercicio es el de abdominales en decúbito supino elevando el tronco con los pies sujetos, teniendo como precaución empezar con el tronco no a ras de suelo sino con unos 30º de flexión. El ejercicio “del perro y gato” colocándose “a cuatro patas en el suelo” y realizando un “erizado” del dorso como hacen los gatos o un estiramiento hundiendo “los riñones” hacia el suelo.

Es habitual conseguir una marcha normal hacia la tercera semana e ir progresando hasta la carrera hacia el segundo mes. La bicicleta, tanto estática como de paseo es saludable hacia las 4-6 semanas.

Los deportes unilaterales como el tenis o pádel, o con saltos o torsiones, no se suelen permitir hasta el tercer mes postoperatorio.

En virtud de la progresión se irá incorporando a la actividad deportiva o a la vida normal previa. Un deportista puede precisar un acondicionamiento especial dirigido por un fisioterapeuta.

¿Cómo se debe dormir tras la cirugía discal?

Ya se ha mencionado la postura ideal postoperatoria con la ayuda de una almohada o cojín. Las recomendaciones para dormir adoptando posturas correctas es extensivo a la población sana. El colchón debe soportarse sobre un somier duro o de tablas. El colchón ha de adaptarse a las curvas de la columna para mantener el eje de la columna recto. En posición lateral los hombros y caderas sobresalen más y la elasticidad del colchón debe adaptarse para no curvar la columna. La cabeza debe estar en línea con la columna por lo que la almohada se debe adaptar para que la cabeza no se incline hacia arriba o hacia abajo.

Lo mismo ocurre en posición de decúbito supino o “boca arriba”, el colchón se adaptará a la curva lumbar y la dorsal manteniendo la almohada a una altura que preserve la línea con el resto de la columna.


La posición en decúbito prono o “boca abajo” no es saludable y sobrecarga los discos, además de obligar a torsionar el cuello para poder respirar, y en ocasiones a utilizar el brazo como almohada con el potencial daño a los tendones del hombro.

Para tumbarse y levantarse deben utilizarse movimientos “campana” ya mencionados. Primero sentarse en el borde de la cama, después dejando caer de lado el tronco y levantando las piernas al mismo tiempo para posteriormente colocarse boca arriba. Para levantarse se utiliza la maniobra inversa colocándose primero de lado en el borde de la cama, dejando caer las piernas al tiempo que levantamos el tronco, pudiéndose ayudar de los brazos para ello. Un movimiento rápido para levantarse pude causar mareo o pérdida de equilibrio con el consiguiente riesgo de caída.

Fuente

Recomendaciones tras una cirugía de hernia discal | Top Doctors